Trabajo inicia una campaña para detectar empleos en negro en la hostelería malagueña

La ITSS de Málaga inicia actuaciones de fiscalización de la economía irregular en el sector de hostelería. Prevé hacer este año 1.500 visitas, la mayoría entre los meses de mayo a septiembre.

La Inspección de Trabajo de Málaga inicia en estas fechas su época álgida de visitas a los negocios del sector de la hostelería para combatir la lacra de la economía sumergida, un fenómeno que según los sindicatos ha ido a más en estos años debido al impacto de la crisis. La Inspección prevé realizar este año en la provincia un total de 1.500 inspecciones en la campaña especial dedicada a este sector, y alrededor del 70% de las mismas se llevarán a cabo entre los meses de mayo y septiembre, coincidiendo con los meses más fuertes de la temporada turística, según explica a este periódico el jefe de este departamento en Málaga, Alfonso Conejo. Entre los principales objetivos está el afloramiento de empleo negro (trabajadores que desempeñan sus funciones sin estar dado de alta) y atajar el uso abusivo de los contratos a tiempo parcial por parte de algunos empresarios, que camuflan así lo que en realidad son jornadas completas de sus empleados.

La cifra de inspecciones prevista para este año es algo inferior a la que se realizó durante el pasado ejercicio (1.800 visitas), algo que Conejo achaca a la menor disponibilidad de plantilla. Y es que este departamento bajó entre 2015 y 2016 su número de efectivos en Málaga (entre inspectores y subinspectores) de 51 a 46 personas debido a traslados, jubilaciones y alguna situación de baja. «Se hacen las visitas que se puede en función de los recursos disponibles», apuntó. Aunque para este año se espera que salgan dos nuevas plazas a concurso para la provincia, el tema de los recursos con que cuenta la Inspección suele ser motivo de controversia, ya que los sindicatos, aunque valoran su labor y dedicación, señalan que se necesitarían muchos más inspectores para controlar el fraude en el mercado laboral.

Más allá de esta cuestión, la campaña de inspecciones en la hostelería se cerró con casi 4.000 actuaciones fruto de las 1.800 visitas realizadas que se saldaron con, entre otras incidencias, 485 infracciones detectadas en diferentes empresas y unas propuestas de sanción que sumaron 2,4 millones de euros. Los controles permitieron regularizar así la situación de 510 trabajadores que o bien estaban sin contrato en sus empresas o echaban un 50% más de horas de las que estipulaba su jornada.

A nivel nacional, la Inspección lleva más de una década realizando esta campaña especial de hostelería, con especial incidencia en las provincias de mayor tirón turístico, caso de Málaga.

«Los controles en la hostelería se hacen durante todo el año pero es a partir de finales de abril cuando empezamos a intensificarlos hasta el final del verano. Se hacen siempre por sorpresa y en bastantes casos durante los fines de semana, porque sabemos que son jornadas de gran actividad. También hay controles en horario nocturno», relata Conejo. Las inspecciones se reparten por todas las comarcas de la provincia pero, como es lógico, es la zona de la capital y la Costa del Sol las que se llevan una vigilancia más intensa por la especial pujanza turística y hostelera de estos municipios.

La legislación establece que una empresa que acoja a personas sin contrato se enfrenta a una multa de 3.126 euros por trabajador, con recargos a partir del 20% conforme sube el número de afectados y aplicaciones de agravantes en relación al número de meses en que se haya mantenido la situación irregular. En cuanto a las infracciones por fraude en el uso de la jornada a tiempo parcial, la multa para la empresa es de un mínimo de 626 euros, aunque luego se pueden aplicar agravantes. Además, se obliga a estos negocios a hacer al trabajador un contrato acorde al desempeño real.

Los sindicatos, por su parte, respaldan la labor de la Inspección aunque aseguran que el empleo negro detectado en estas campañas constituye sólo la «punta del iceberg» de este fenómeno. Según CCOO, el principal obstáculo reside en las limitaciones de personal que tiene la Inspección, lo que impide peinar el sector de forma significativa. En Málaga, los controles son realizados por unos 25 subinspectores que, lógicamente, también deben realizar visitas en otros sectores.

 

Fuente: La Opinión de Málaga

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